Una parte muy importante de MiCochinito.com es dar talleres, con éstos enseñamos una metodología para llevar la gestión y realizar un proyecto de emprendimiento.

Actualmente, estamos dando talleres a lo largo de la República Mexicana como parte de la gira Emprendimiento para Mujeres. Con ella hemos visitado diversos estados, como Coahuila, Sonora, Campeche y Guanajuato, entre otros.

En cada ciudad que visitamos, aprendemos y conocemos de primera mano el contexto e intereses de la población. Ya que, en cada uno de los lugares en los que intervenimos, los proyectos que se utilizan o se desarrollan para el taller, suelen estar basados en los temas geográficos, culturales, económicos, ambientales o políticos, propios de la comunidad, lo cual, como talleristas y profesionistas nos enriquece en gran medida, puesto que nos ayuda a conocer la perspectiva de la población sobre su entorno y la manera en la que los asistentes desean incidir desde lo que saben hacer.

Es importante mencionar que el recibimiento y la hospitalidad que nos han dado los habitantes de las comunidades que visitamos, siempre ha sido increíble. A cada lugar al que acudimos nos invitan a conocer los lugares más representativos, a comer platillos típicos e, inclusive, nos han invitado a festejos propios y todo esto nos hace muy felices.

Sin embargo, en la gira de este año nos tocó enfrentarnos con una situación un tanto extraña para nosotros: en una de las sedes, Dzitbalché, Campeche, encontramos una resistencia inusual al taller, al grado de que no se pudo desarrollar de manera adecuada. Si bien es cierto que estamos en plena época electoral, para un cargo como es la Presidencia de la República, y eso siempre permea en las actividades grupales, independientemente de si las organizaciones o las sedes son apartidistas o no, el caso de este taller fue muy particular.

En esta localidad el taller no se pudo concluir debido a que las participantes, literalmente, lo abandonaron antes de tiempo y al preguntarles los motivos indicaron que era porque no les gustaban las actividades planteadas, ya que a ellas les habían dicho que en el taller aprenderían una actividad específica, como cortar el cabello o bordar y no a desarrollar un proyecto; además, las asistentes refirieron preferir las actividades predeterminadas y no el crear o desarrollar una propia.

Vale la pena mencionar que, desde MiCochinito.com, siempre buscamos impartir talleres en sedes imparciales como escuelas, asociaciones u organismos no gubernamentales sin importar la época en la que nos encontremos, ya que somos completamente apartidistas. No obstante, estamos conscientes de que en muchas ocasiones no podemos desprendernos de lo que está ocurriendo a nuestro alrededor.

Como talleristas, esta situación resultó frustrante y hasta un poco decepcionante. Sabemos que culturalmente, las expectativas de aprender una actividad específica y no desarrollar una propia es una conducta muy arraigada en la población, pues mucha gente está acostumbrada a estas dinámicas más asistencialistas, porque en numerosas ocasiones es lo que el sistema nos ha pedido o enseñado, pero también es una realidad que con la época electoral esta tendencia se acrecienta. Y es que, posteriormente, nos enteramos de que esta actitud se debió en parte a la época electoral y la influencia que tiene la política en ese municipio.

En lo personal, esta experiencia me dejó un sabor de boca un tanto desagradable; me sentía responsable y pensaba que podía haber logrado que hubiera un poco más de interés por parte de las asistentes, o podría haber hecho algo para que el taller se llevara lo más normal posible, pero durante esta reflexión empecé a notar que existían muchas variables influyendo en este tipo de actividades.

Recuerdo el regreso a la Ciudad de México, dándole vueltas a lo ocurrido y pensando en lo que se hace en estas ocasiones, en la manera en la que se puede lograr incidir en esta percepción y actitud de la población. Pero entre más vueltas le daba, encontraba más variables independientes a nosotros.

La gira tuvo que continuar y se siguieron impartiendo los talleres en otros estados, con todo y el temor de que las cosas se repitieran a ese grado; inclusive se elaboraron, planes alternativos para accionar en este caso. Afortunadamente no volvió a ocurrir, pero ahora sabemos de la importancia de tener planes de acción en caso de que los talleres no salgan como lo planeamos y es que esto puede sonar muy evidente, o como algo que debería aplicar para la mayoría de las cosas, pero es una realidad que no siempre se cuenta con ello.

En la vida, persistentemente, esperamos que las cosas salgan bien o lo mejor posible y, es muy común, que sólo pensemos en que algo puede salir mal cuando hay un antecedente y esto no debería de ser así, en todo momento hay que estar preparado para cualquier resultado.

Sí bien es cierto que no podemos tener control o influencia sobre todo lo que ocurre al momento de trabajar con un grupo de personas, hay muchos aspectos que se pueden cuidar o situaciones que se pueden contener desde que se está planteando la organización y la gestión del taller, buscando evitar que haya algún contratiempo o problema, pero también es verdad que hay cosas que se escapan o que no contemplamos entre lo que puede suceder, como el hecho de que nuestra metodología no siempre es la mejor opción para todas las personas o en todos los contextos, por ejemplo.

Y aunque esta experiencia resultó un tanto desafortunada para nuestra investigación y nuestra labor nos enseñó mucho a nivel operativo, nos hizo tener en cuenta que siempre hay que pensar en los diversos escenarios posibles, tanto buenos como malos, para intentar prevenir eventos infortunados en la medida de lo posible y, sobre todo, siempre hay que tener un plan de acción en caso de que las cosas no salgan como esperamos. Esta experiencia nos ayudó a crecer mucho como empresa y como equipo, así que los invito a que de todas sus “malas” experiencias saquen siempre lo que les pueda ayudar a repensar y replantear las cosas.