Uno de los escenarios más típicos de nuestro país es encontrarnos con trabajadores independientes en cualquier lugar, desde albañiles, boleros, comerciantes, microbuseros, hasta profesionistas que han decidido ejercer de manera independiente. Seguramente, todos conocemos a alguien que trabaja de esta manera o, al menos, hemos contratado sus servicios. Éstos, son todas aquellas personas que cuentan con algún oficio o profesión y que prestan sus servicios a otras personas, o empresas, sin estar afiliados a algún tipo de empresa, haciendo la búsqueda y el trato con los clientes por su cuenta. En muchas ocasiones, ni siquiera existe un contrato de por medio.

Actualmente en México existen 13.2 millones de trabajadores independientes[1] Este tipo de trabajadores representan el 25.33% de la fuerza laboral activa del país, sin embargo, lo que ocurre, principalmente pensando en los trabajadores de algún oficio, es que no cuentan con las prestaciones ni con el reconocimiento debido, al contrario, son considerados como trabajadores informales por no estar afiliados legal y contablemente, como una empresa, ante las instancias gubernamentales. También se les considera informales o no se les reconoce como un negocio porque no emplean a más personal, eso suele deberse a que los trabajos que tienen son a pequeña escala, por lo que no se requiere una plantilla muy grande para realizar lo solicitado, por ejemplo, atender las reparaciones de una casa.

En Micochinito.com definimos el emprendimiento como “dedicarnos a hacer los que nos gusta”, para nosotros los trabajadores independientes son verdaderos emprendedores pues ejercen el oficio o profesión que les gusta, por su cuenta y con sus medios. En sus emprendimientos ellos se encargan de todo, desde las cuestiones operativas hasta lo administrativo, incluso, de su propia publicidad que van desde carteles hechos a mano, tarjetas, folletos hasta publicaciones en internet o recomendaciones personales.

Retomando el ejemplo de los trabajadores de algún oficio, en la mayoría de los casos aprendieron su labor de manera autodidacta o guiados por algún familiar o conocido que se dedica a lo mismo, es decir, sin algún tipo de curso formalizado. Es importante nombrar y reconocer este tipo de trabajo, pues son cosas que, aunque sean cotidianas, tienen un grado de complejidad suficiente para que no todas las personas podamos hacer dicha actividad, es por eso que la mayoría hemos necesitado de sus servicios, inclusive, muchos de nosotros tenemos familiares dedicados a un oficio o profesión y que están ejerciendo por su cuenta.

Una de las desventajas de que no se impulsen este tipo de emprendimientos radica en las pérdidas económicas que existen al no apoyar sus negocios, puesto que es un sector grande de la población el que se ocupa así. Por otro lado, a ellos también los coloca en desventaja; siguiendo con el ejemplo de los trabajadores de oficio por su cuenta, los ingresos que perciben no pasan de los $5,000.00 pesos mensuales, a penas y rebasan el salario mínimo, que es de $80.04, al día, según datos del INEGI[2]. A esto hay que agregarle que el trabajo no es fijo, no existen contratos, ni está asegurado por meses continuos, por lo que la mayoría de las personas dedicadas a un oficio o profesión de manera independiente viven al día, no pueden ahorrar para alguna emergencia y, difícilmente, se proveen de lo necesario para vivir. A esto tenemos que agregarle que al no percibir ingresos por parte de una institución o empresa formalizada, y legalmente reconocida, es muy complicado que sean candidatos a un préstamo bancario o tarjeta de crédito. Mucho menos cuentan con la seguridad y estabilidad financiera para pensar en ahorrar para su retiro, por ejemplo. Tal vez una de las preguntas que debemos hacernos hoy día es ¿qué pasará con ellos? No sólo en cuestiones del recibir o no una pensión, sino en cuestiones médicas o de vivienda, pensando en un escenario donde pagan renta. Todas estas variables hacen que la pobreza esté volviéndose un círculo al que no se le ve una salida pronta, son dinámicas y condiciones que parecen estar condenadas a replicarse una y otra vez, de manera generacional.

Como podemos ver, la situación es complicada, sin embargo, algo que podría disminuir estas problemáticas es la educación financiera; ésta ayudaría a que ellos tengan muy claro que son emprendedores, reciban el apoyo económico necesario y la orientación suficiente para gestionar la parte operativa, y administrativa, de su negocio; que hagan números y cobren su trabajo de una manera justa, sepan cuál es su producto fuerte o su principal propuesta de valor, para que puedan percibir al menos lo suficiente para vivir, e incluso un poco más como para pensar en ahorrar.

Aunque, a muchas personas les genera un poco incertidumbre o incomodidad la palabra emprendimiento, lo cierto es que todos hemos sido más emprendedores de lo que pensamos o de lo que realmente estamos conscientes.

[1] INEGI (29(04/2015) “ESTADÍSTICAS A PROPÓSITO DEL… DÍA INTERNACIONAL DEL TRABAJO (1 DE MAYO)” Aguascalientes, Ags. INEGI. Recuperado en: http://www.inegi.org.mx/saladeprensa/aproposito/2015/trabajo0.pdf

[2] STPS. (01/01/2017) Salarios Mínimos. México: STPS. Recuperado en: https://www.gob.mx/cms/uploads/attachment/file/175865/Tabla_de_salarios_minimos_vigentes_a_partir_de_01_enero_2017.pdf